
Corría el año 1995 cuando un modesto club inglés, el Balckburn Rovers, se alzaba con el título de liga en un final agónico. El Manchester United de Sir Alex Fergusson peleo aquella Premier League hasta el final.
Por el equipo de la rosa jugaban jugadores históricos para aquellos chavales de mi generación que disfrutaron
Me refiero al portero Tim Flowers, el lateral zurdo que luego acabaría en el Chelsea, Graeme Le Saux o el tanque Crish Sutton.
Dejo en último lugar al mayor responsable de aquella gesta, Alan Shearer. Delantero potente, de disparo demoledor y cabezazo letal. El hombre de las celebraciones respetuosas ha dejado un vacío en la punta de ataque de la selección inglesa que nadie ha logrado llenar aún. En este vídeo podreís deleitaros con sus mejores goles durante su última etapa:
Tras la consecución de aquel título, al ariete británico le salieron muchas novias. Desechando con acierto la posibilidad de recalar en algún club europeo (pienso que por sus características no se hubiera adaptado a otra liga) se dejó llevar por sus colores y firmó un multimillonario contrato con el club de su ciudad, el Newcastle.
Pese a los costosos y numerosos fichajes realizados por el club, sus actuaciones en
La historia de amor entre Shearer y el Newcastle comenzó a la tierna edad de los catorce años, cuando el atacante rechazó firmar con el equipo de ‘sus colores’ para “foguearse en otro club” (palabras textuales de Shearer). Tras destacar en el Southamptom y el Blackburn Rovers, no pudo volver a decirle que no al club blanquinegro.
A sus 35 años cuelga las botas el último gran ‘nueve’ inglés que yo haya conocido. Referencia para todos los equipos donde jugó. Debido al peculiar concepto futbolístico británico de amor incondicional al equipo de su ciudad, prefirió ser un ídolo para la afición de Saint James’ Park, en lugar de haber probado fortuna en alguno de los ‘grandes’ como Manchester, Liverpool o Arsenal.
Me quiero despedir de él con la imagen que siempre perdurará en mi recuerdo, la de sus características celebraciones. Brazo derecho tímidamente elevado sobre su testa, esa que tantas alegrías a dado a sus aficionados y quebraderos de cabeza a los cancerberos ingleses, dedo índice señalando hacia el cielo y sonrisa de gentleman en su rostro.

*Up to always Alan

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